Autismo, realmente se debe tener una dieta especial?

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Lucas, un niño hermoso, tiene 10 años, es uno de los miles de niños diagnosticado con TEA (trastorno de espectro autista). Para sus padres, los retos más difíciles es lograr mejorar la comunicación con su hijo, su relacionamiento con el mundo y que se alimente bien. Estos son de los retos más comunes que se presentan en hogares con niños autistas, y la alimentación juega un papel importantísimo.

Una dieta libre de gluten y de lácteos es la primera línea de acción, ya que los niños con TEA tienen dificultad en digerir las proteínas del trigo (gluten) y de los lácteos (caseína). Estas producen una sustancias en su intestino que lo inflaman, causando poca absorción de nutrientes y otros problemas. Además, el gluten está relacionado con el síndrome de intestino permeable, quiere decir que esta proteína puede dañar las paredes del intestino delgado, haciéndolo permeable. Esto permite que grandes pedazos de comida puedan llegar a torrente sanguíneo y allí el sistema inmune lo detecta como agente extraño y comienza a atacar, incluso atacando al propio cuerpo (enfermedades auto inmunes. Y por otro lado los lácteos producen flemas, lo cual puede agravar las condiciones del niño, en especial cuando tiene alguna gripa, catarro o proceso inflamatorio en sus vías respiratorias.

Por otro lado, es importante evitar azúcares refinados. Estos elevan los niveles de azúcar en sangre, creando una mayor producción de insulina, y haciendo que hayan bajones de azúcar frecuentes. Cuando un niño tiene esos bajones de azúcar, el cuerpo comienza a pedir más azúcar en un afán de restablecerlos. Cuando se trata de un adulto, este simplemente va y compra una gaseosa o algo azucarado que le restablezca sus niveles de azúcar en sangre. Pero cuando esto sucede en un niño autista, sus posibilidades de comunicación se dificultan aún más, dando pie a descontrol y episodios difíciles de controlar.

Por otro lado en niños autistas es importante cuidar su microbioma, su flor intestinal. Ya que son niños que suelen tener un sistema digestivo frágil o delicado, y cuando se le ayuda, puede significar grandes cambios en su estado de ánimo, comunicación y comportamiento.

Y por último, es clave que los niños autistas complementen su alimentación con vitaminas (complejo B, vitamina C, entre otras),  con minerales (zinc, selenio, magnesio, entre otros) y omega 3 (ácidos grasos esenciales que ayudan a procesos cognitivos y de desarrollo neurológico). Los niños con autismo son hipersensibles a olores y sabores, esto hace que su alimentación sea muy selectiva y se limite a 4 o 5 sabores. Es por esto que su nutrición se ve comprometida día a día, y por ello la necesidad de aportarle un extra.

Al estar leyendo estas palabras, quizá te suceda lo mismo que a mi. Pensar que estos mismos retos están viviendo los niños en general hoy en día;

  • Pobre digestión y el riesgo de no poder digerir bien proteínas como las del gluten y de la leche (en especial con la calidad de alimentos que tenemos hoy en día)
  • Problemas de comportamiento por descontrol en niveles de azúcar en sangre. Si no me crees, revisa a todos los niños del mundo ahora que viene Halloween, ver cómo se comportan después de haber comido dulces.
  • La necesidad imperante de tener un excelente microbioma para mejorar la producción de serotonina (hormona de la felicidad), muy efectivo contra la depresión, elevar sus sistema inmune y mejorar su digestión y absorción de nutrientes.
  • La necesidad de complementar la alimentación con vitaminas y minerales que ya no se obtienen fácilmente de los alimentos, además que gracias a los efectos adictivos de azúcares y harinas, los niños se han vuelto cada vez más selectivos en los alimentos que quieren consumir (he conocido niños que solo quieren comer nuggets de pollo).

En conclusión, pienso que los niños con autismo no necesitan una dieta especial, o más bien todos los niños del mundo deberían tener una dieta similar a la que debe tener un niño con TEA. El reto más grande es lograr que los niños coman comidas naturales, quieran probar nuevos sabores y se acostumbren sus papilas gustativas a sabores que no tienen azúcar, y otros saborizantes adictivos.

Con Cariño

 

Catalina A.

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