Compré dos Chocorramos…. por una buena causa.
El viernes pasado compré dos Chocorramos. Para quienes no viven en Colombia, los chocorramos son unos pastelillos de vainilla recubiertos de una delgada capa de chocolate, que han sido parte de la infancia de millones de Colombianos.
Se preguntarán qué andaba yo haciendo comprando Chocorramos…. “no que muy saludable?” Es correcto! y efectivamente los Chocorramos no eran para mi. Ese Viernes, estaba yo sentada en una peluquería, peinándome y me estaban haciendo el manicure. Me di cuenta que estaba una pequeña niña de 5 años, de ascendencia indígena, claramente en extrema pobreza, junto con su hermana mayor, viendo por la ventana y sin perder detalles de todo lo que estaba pasando dentro de la peluquería. Su mirada delataba los deseos de estar adentro, pintándose las uñas, como cuando de pequeñas estamos ansiosas de ser princesas. Ese tipo de mirada tenía. Me dio tanta ternura, y mientras ella miraba y a mi me terminaban de arreglar, comencé a imaginar qué increíble sería que como en las películas, aquella niña, de grande se convirtiera en una mujer exitosa. Claro esa fantasía pronto se desvaneció, al recapacitar sobre la realidad. Esa trampa de pobreza que tantos niños y adultos viven todos los días y de la cual parece imposible salir.
Cómo podrá ser exitosa, sin la oportunidad de una buena educación, o de una buena alimentación para tener una óptima capacidad de aprendizaje. La falta de educación y los instintos de supervivencia, la pueden llevar a tomar decisiones poco acertadas, y tal vez terminando embarazada a muy temprana edad y replicando la historia una vez más.
Definitivamente estoy convencida que tenemos dos retos importantes, que si no insistimos en ellos, seguiremos teniendo estas trampas de pobreza y una sociedad que como una olla express, cada vez con más y más riesgo de explotar.
Los dos retos tienen que ver con educación y nutrición. Me sentí muy mal de comprarle ese Chocorramo. Porque eso no alimenta. Si hubiera tenido una barra de proteína, seguro que ese habría sido mi regalo. Desafortunadamente es el tipo de alimentación disponible fácil y económico para la población (resalto que cuando le entregué su Chocorramo, ella se estaba comiendo una empanada rellena de carne). Pero entonces buscar y diseñar alternativas saludables, económicas y fáciles de conseguir (así sea en un carrito en la calle).
La educación es otro tema, al que definitivamente debemos poner atención e insistir. Sin embargo una cosa va ligada a la otra. Educación si preveer la importancia de una buena alimentación, para asegurar el desarrollo congnitivo, la capacidad de concentración y de atención, pueden ser esfuerzos en vano.
Será un reto! y algo en el que hay que trabajar, para asegurar el futuro de nuestros países y de nuestra gente.
Para pensar….
Con cariño
Catalina A.
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Excelente Artículo donde plasmas una realidad dura para muchos infantes de nuestros países como consecuencia de un deterioro de la sensibilidad humana donde las sociedades y sistemas son responsables de la deserción estudiantil como del deterioro de las fuentes de alimentación saludables.