Viajas Mucho?
Cada vez que viajo, me encanta porque puedo vivir en carne propia por lo que pasa a las personas que por trabajo deben viajar, y el por qué tienen la razón al decir que les queda súper difícil llevar un estilo de vida saludable.
Cuando viajas es fácil salirte de tu rutina. Vuelos temprano, conexiones apretadas donde sólo te dejan la opción de comer algo en la sala de viajeros frecuentes, tráfico en la ciudad destino y ya no tener tiempo de comer algo o descansar un rato, porque ya es tiempo de tu reunión importante. Acostarte tarde debido a una cena de negocios y claro, excesos para quedar bien con el cliente o jefe, vino, entrada, plato fuerte, postre y sobremesa. Y del ejercicio? mejor ni comienzo! cuál ejercicio si al otro día tienes nuevamente vuelo temprano o junta de trabajo… o simplemente no caben tus tenis en la maleta de ejecutivo.
Bueno, pues hoy me tocaron todas! todas las excusas, y salí bien librada!
Comencé mi día con un desayuno en casa, hasta ahí las cosas andaban bien. Mi vuelo era al medio día. Pero tuve que llegar temprano al aeropuerto, entonces llegué a la sala de bviajero frecuente. Me serví un té y llevaba conmigo una barra de proteína con carbohidratos y grasa (completa). quedé cubierta por unas horas. Al llegar a mi primer escala, entré nuevamente a la sala de viajero frecuente, no tenía tiempo de ir a comer algo y sentarme en un restaurante, entonces exploré la gastronomía de dicha sala. Nada alentador, sólo pan, embutidos y algo de quesos. Qué hice? decidí seguir mi instinto… y procurar tener la mejor opción, talvez no gourmet, pero si de supervivencia, dos bolsitas de maní salado (puestos en unas servilletas para eliminar la mayor cantidad de sal).
Llegando a mi destino final, me dije a mi misma… llegando al hotel, como algo, una ensalada nutritiva y deliciosa. Para mi sorpresa tardé el triple de tiempo en llegar al hotel. Justo ara hacer unos cuantos ajustes a mi presentación, cambiarme, hablar con un socio en Bogotá y alistarme para salir. Afortunadamente cargo con una malteada, en forma deshidratada, que me da todo lo que mi cuerpo necesita, proteínas, carbohidratos, grasas y fibra. Preparé mi comida en agua y en unos minutos estaba lista y con energías para continuar. De no tener esto a la mano, seguro le echo la mano a las galletas de cortesía. Que si hubiera preferido irme al restaurante árabe famoso en esta ciudad de Barranquilla? Claro!!!! amo la comida árabe, perdón…. amo la comida punto! Pero no tenía opción.
Terminando mi presentación, adivinen dónde terminé comiendo. Y lo disfruté!
Para mañana, no tengo tenis (no cabían en la mini maleta), tengo además poco tiempo. Pero tengo una rutina preparada de ejercicios, que puedo hacer en mi habitación de hotel. Algo sencillo que permite mantenerme en forma, y disfrutarlo!
Otra cosa que es clave para estar bien es dormir bien… por eso deseo ya buenas noches… y probablemente mañana estaré escribiendo sobre más aventuras de cómo viajar, mantenerse saludable y no morir en el intento.
Con Cariño,
Catalina A.
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