Quienes me conocen saben lo que me apasiona hablar sobre el índice glicémico de las comidas y la importancia que tiene este concepto para poder llevar una nutrición óptima y saludable.
A medida que voy aprendiendo más y más sobre el cuerpo y sus reacciones químicas y fisiológicas hacia los estímulos, me convenzo más que el concepto del índice glicémico de las comidas debe ser usado siempre.
Ya sabemos (y quienes no, les recomiendo que vean este video: http://bit.ly/1d4gutX), qué es el índice glicémico y cómo alimentos con alto IG, nos ayudan a disparar nuestros niveles de azúcar en sangre, llevando a que nuestro páncreas produzca insulina, llevando a que nos dé una sensación de antojo por más comida muy rápido, llevando a que esa insulina se vuelva una hormona almacenadora de grasa.
También he hablado mucho que a los niños les pasa lo mismo, cuando comen demasiados azúcares, o harinas o cereales. Disparan sus niveles de azúcar en sangre, rápidamente consiguiendo un hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en la sangre) y esto les provoca ansiedad, inestabilidad, hiperactivad y falta o déficit de atención.
Lo que estoy investigando ahora, es que la reacción del cuerpo a producir la cantidad de insulina que se va a necesitar, es mucho más inmediata de lo que se cree. Y es que estamos llenos de receptores que identifican los sabores, nuestra lengua, tracto digestivo e incluso el intestino delgado, tienen receptores de sabor. Estos receptores indetifican un sabor azucarado, e inmediatamente mandan la señal para la producción de insulina.
En el 2007, después de mas de 50 años de no saber los científicos por qué comer glucosa genera una liberación de insulina más efectiva que si te inyectas la glucosa directo en el torrente sanguíneo. Se descubrió que desde la boca y hasta el intestino delgado, hay receptores de sabor, que en el momento en donde perciben sabor azucarado, se comienza a liberar insulina directo al torrente sanguíneo, preparando al cuerpo para los altos niveles de azúcar que van en camino.
De ahí la importancia de saber lo que comemos, porque gracias a esos receptores de sabor, el cuerpo va a comenzar a reaccionar en función de lo que el cuerpo crea que necesite para su superviviencia.
Sugiero comenzar desde ya a dominar los conceptos de los alimentos de bajo IG, y comenzar a evitar así esos disparos de azúcar en sangre y por lo tanto la cantidad de insulina que se libera (conocida como la hormona acumuladora de grasa).
Con esto tu cuerpo se comienza a transformar, a quemar grasa, a sentirse más liviano y a tener más energía.
Si quieres más información sobre cómo aprender a usar el índice glicémico, no dudes en escribirme!!! catalina.aristizabalcoach1@gmail.com
Con cariño
Catalina A.
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Catalina me encanta tu blog felicitaciones
Luego d un divorcio me volvi adicta al azucar y harinas no puedo parar
Ayuda pliss…