Bitácora de Viaje. Día 4. El Amor es una Elección
Ayer tuve la fortuna de presenciar una de las ceremonias de matrimonio más linda y auténtica.
Una pareja de jóvenes, creyentes de su religión y creador y fieles a sus valores. Y en sus votos mencionaron lo que para ellos es la definición de amor; el amor es una decisión. Elegir amar y respetar a tu esposo y esposa todos los días. Quienes estamos casado sabemos que en el matrimonio, hay días buenos y días malos. Pero el saber que elegimos amar todos los días a nuestra pareja, definitivamente es la clave para mantener una relación sana y perdurable. Ellos eligieron a partir de ayer el amor entre ellos siempre.
Y me he puesto a pensar que cuando se trata de amor, no es sólo amor entre dos personas. Debemos vivir bajo el precepto del amor en todos los aspectos de nuestra vida. Amor a las personas (y no sólo a nuestros seres queridos, amor hacia todas las personas), el amor al trabajo, el amor hacia tu cuerpo. Y como el amor el una decisión, todos los días si vivimos en función de eso, seguro viviremos en un mundo mejor.
Decido amar a la gente todos los días, y aún cuando reciba un insulto proveniente de un conductor en la calle porque no arranqué a tiempo en luz verde, aún cuando reciba un mal saludo o una reacción agresiva por parte de alguien que ha tenido un mal día; decido amar a esa persona y no pelear, no reaccionar, más bien entenderla, perdonarla y amarla.
Decido amar a mi trabajo, cualquiera que este sea, y trabajar con pasión, y dar cada día mi 100 por ciento en lo que hago. Y si lo que hago no me apasiona… lo cambio por algo que me haga vibrar, por algo que me de mariposas en el estómago.
Decido amar a mi esposo, a mi pareja, a mis hijos, a mis papás, a mis seres queridos. Y como decido hacerlo, dejo atrás rencores, peleas pasadas, malentendidos. Decido amar, entonces es fácil perdonar y mendar.
Decido amar mi cuerpo. Y como lo hago, estoy consciente que cada decisión que tomo, es decisivo para que mi cuerpo esté bien. Como es iuna descisión, entonces es más fácil convencer a mi cerebro de no pedirme azúcar, harinas. Es más fácil convencer a mi cerebro de ya no fumar o consumir drogas. Es más facil convencer a mi cerebro que el ejercicio es maravilloso y que vamos a pasar un buen rato haciéndolo. Decide amarte, amra tu cuerpo, porque como he repetido mil veces, es la única casa done vas a vivir toda tu vida. Mejor mantenerla bonita y “vivible”.
Amar es una decisión. Toma la decisión ahora de amar profundamente tu vida y todo lo que hace parte de ella (hasta el último detalle).
Feliz Domingo!
Con Cariño,
Catalina A.
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