Candidiasis Crónica… silenciosa

La primera vez que escuché sobre la cándida me asusté… me dije… qué miedo que tengamos la posibilidad que dentro de nosotros habite algo tan terriblemente devastador. Cuando le pregunté a un doctor amigo, como que no le dio la importancia y simplemente me dijo que era un hongo. Que no había que ser exagerados, ni hacer cambios en nuestra alimentación ni nada!
Bueno… años después aprendí más sobre la cándida… y es que resulta que hay varios tipos. Pero en la que nos vamos a concentrar hoy es la Cándida Albincans que aterriza en nuestro aparato digestivo…y bueno….
Cala Cervera, especialista en nutrición ortomolecular pregunta en su libro: “¿Sufres de síntomas crónicos inexplicables como cansancio, molestias intestinales, migrañas, dolores musculares, alergias…? ¿Las pruebas y analíticas médicas que te han hecho no revelan nada? ¿Te han dicho que tus síntomas son fruto de la ansiedad, del estrés o de la depresión que ¨supuestamente¨padeces? Si es así, es probable que, al igual que muchas otras personas, tal vez sufras de candidiasis crónica.”
Será entonces que algo de estas preguntas te hizo click? La candidiasis es más comúne de lo que creemos y es una infección causada por un tipo de levaduras de la familia de las cándidas. Las levaduras coexisten en nuestro organismo, en la piel, aparato digestivo y aparato genitourinario, y ayudan a absorber metales pesados, evitando que lleguen a nuestra sangre., mantienen en equilibrio nuestro PH y ayudan a degradar ciertos carbohidratos que no han sido digeridos. Pero estas levaduras deben permanecer bajo control, y una buena flora intestinal y vaginal ayudan a esto. Digamos que la candidiasis crónica es cuando estas levaduras salen de control, y hay factores de nuestro estilo de vida que promueven ese descontrol:
- Exceso de harinas y azúcares refinados en nuestra dieta. La cándida se alimenta con esto.
- Consumo de cloro (agua de la llave) y flúor (agua de la llave o pastas de dientes), destruye la flor intestinal y deprime el sistema inmunológico.
- Uso de antibióticos que destruyen la flora intestinal, pero no acaba con la cándida.
- Uso de cortisona y corticoides deprimen también el sistema inmune.
- El cortisol es una hormona del estrés, y este también deprime el sistema inmune, promueve el aumento de niveles de glucosa en sangre y contribuye a que se destruya la flora bacteriana, dando paso al aumento de la cándida.
- Falta de enzimas digestivas y ácido clorhídrico, esto genera mala digestión, acumulación de comida que se va pudriendo y aparición de cándida.
- Pocos nutrientes y comidas reales en nuestra dieta. La falta de consumo de verduras, vegetales y alimentos cargados de nutrientes contribuyen a una desnutrición, pobre sistema inmune y enzimas digestivas, el ambiente ideal para la aparición y proliferación de la cándida.
Si bien es cierto que la cándida es un hongo, puede mutar en el cuerpo, dejar de ser levadura no invasiva y pasar a un estado micótico con raíces que pueden causar mucho daño. Dentro de lo más grave es romprer mucosa y paredes intestinales, generando un tipo de intestino permeable, que causa que se filtre en la sangre toxinas y proteínas probremente digeridas. Cuando hay toxinas o restos de comida en la sangre, el cuerpo las identifica como agentes extraños y comienza el sistema inmune a desordenarse y a causar mucho daño y desbalances.
Debido a la alta concentración de toxinas en el cuerpo, el hígado trabaja a marchas forzadas y como el cuerpo no puede absorber todos los nutrientes que necesita el hígado para fase 1 y fase 2 de desintoxicación, y los grados de intoxicación son tan altos, y con la imposibilidad de desitnoxicar, se agrava el problema y la persona se comienza a sentir muy mal en presencia de perfumes, y otros aromas y químicos que se inhalan.
La cándida en su estado más dañino genera desbalances hormonales y destruye vitaminas como la B1 y la B6, lo que lleva a depresión, irritabilidad, estreñimiento, dolores musculares, estreñimiento, entre otros.
Una persona con candidiasis crónica puede presentar los siguientes síntomas:
- fatiga
- dolores de cabeza
- diarreas y/o estreñimiento
- indigestión
- Depresión
- Mareos
- sensación de resaca por las mañanas
- retención de lísuidos
- insomnio
- alergias
- congestión nasal
- ahogo
- molestias en los ojos y en los oídos
Existen tratamientos para eliminar la candidiasis crónica y evitarla, y estamos hablando de principalmente una dieta muy estricta, ya que la mejor manera de acabar con este agresivo tipo de cándida es literalmente matarla de hambre. Cala Cervera, especialista en nutrición ortomolecular recomienda:
- Eliminar todo lo que contenga azúcar (incluyendo miel, azúcar, sacarina, maltodextrina, fructosa, y claro todo lo que contenga azúcares refinados)
- Eliminar fruta
- Eliminar lácteos, alcohol, levaduras, harinas refinadas
- Eliminar papas, champiñones y calabazas
- Eliminar productos fermentados como el vinagre, salsa soya, entre otros
- Eliminar Maní y pistachos.
Se puede comer:
- Proteína animal (carnes, pollo, pescado y huevos)
- Vegetales
- Semillas de calabaza, sésamo y girasol
- Arroz, quinoa, amaranto
- tostadas de centeno
- limón
- aguacate
- aceite de oliva
- tofu
- infusiones y té verde
- leguminosas
Ella también recomienda algo que a mi me apasiona, comer siempre manteniendo los niveles de azúcar en sangre estables y cada tres horas (incluyendo siempre la proteína), para evitar picos de azúcar (que alimentan a la cándida) y evitando hipoglucemias que generan antojos por azúcares.
Existen otros tratamientos con el uso de suplementos que ayudan a mejorar los niveles de micronutrientes y que ayudan a apoyar al hígado para que trabaje mejor, al igual que el uso de fungicidas para combatir el problema… pero en esos campos, no me meto yo.
Recomiendo consultar un especialista en nutrición ortomolecular con experiencia en la candidiasis crónica.
Y una cosa más! aunque al leer esto, pienses que no tienes estos síntomas, evita que la cándida llegue a tu vida. Es bueno hacerse unas desintoxicaciones por lo menos 2 veces al año. Esto ayuda a no alimentar a la cándida que aún es levadura, y evitar que se convierta en este monstruo de las mil cabezas que tanto está afectando a muchas personas.
Con todo mi cariño,
Catalina A.
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