Los niños y el azúcar

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Muchas personas piensan que mis pobres hijos deben vivir un infierno con una mamá tan metida en el bienestar y la buena alimentación. Bueno me han dicho obsesiva en algunos casos. Pero quiero contarles mi secreto.

En casa no compro dulces, galletas o panes que contengan altas concentraciones de azúcares refinados, harinas refinadas, colorantes o grasas trans. Me alejo en casa del jarabe de maíz de alta fructuosa, las bebidas gaseosas y alimentos tan dañinos como una rosquilla (donut). También evito los jugos de caja y las galletas (especialmente unas negritas con interior blanco).

Sin embargo de ninguna manera prohibo ninguno de los alimentos, y cuando salimos, los niños comen lo que los demás chicos. Nunca se han sentido aparte de los demás y disfrutan una fiesta infantil o un cine tanto como otros niños.

Este balance me parece clave, ya que en casa logran hábitos saludables, pero sin que se vuelva una obsesión. Y que nada de malo ni prohibido tienen al comer igual que todo el mundo.

Sin embargo es importante destacar que hay casos de casos. Y es que hoy que fuimos a cine, compré pop corn, y agua. Los niños felices comieron como si ya no existiera más pop corn en el mundo. Vimos a un niño que le costaba mucho trabajo estar sentado en su silla, a cada rato quería llamarle la atención a sus padres, y hablaba fuerte. Podría pensarse de un caso de TDA (trastorno de déficit de atención) muy común en estos días. Me quedé observando y lo que vi, fue un niño, tomando refresco de cola, pop corn (no pude ver si era de caramelo, tal vez…) y unos chocolates. Mi primera recomendación sería eliminar todo tipo de azúcares y harinas refinadas en El Niño. No con el afán de obsesionarlo con el tema, pero con la intención de ayudarle a sus procesos de atención y concentración, al equilibrar y mantener sus niveles de azúcar en sangre estables. Y es que el tema de la obsesión y adicción de nuestros hijos por el azúcar, no es un tema de modas, es un tema de salud pública. Una de las mejores maneras de tratar a un niño con TDA es eliminando azúcares y harinas refinadas por un tiempo (que muchas veces depende del caso) pero que me atrevería decir que para toda la vida. Con eso, El Niño evita hipoglicemias y picos de azúcar que le van a mejorar procesos de concentración y atención.

Para hacer eso, hay que entrar despacio pero certero, sabiendo cómo “enamorar” al niño de estos estilos de vida saludable y poco a poco al niño le va a ir cambiando el gusto y las preferencias de comida. Pero esto sólo va a suceder si logramos eliminar la adicción a los carbohidratos.

Mamás, tenga o no tu hijo TDA, comienza con el simple tip de comenzar a eliminar ciertos alimentos de tu canasta familiar, sin prohibir! Verás los cambios, verás las calificaciones de tus hijos y ahí comienza un circulo virtuoso de confianza en si mismos…. Que vale la pena el esfuerzo!

Y si tu hijo presenta TDA, comienza ya estos cambios, te va a cambiar la vida!

Con mucho Cariño,

 

Catalina A.

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